miércoles, 14 de diciembre de 2016

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Tengo cuatro brazos y la lengua en carne viva,
que repta por las brasas de lo irrepetible y los indecible,
Yo sé cómo nacen las serpientes, y el origen, el mal y el talón.
Hay firmamentos que se caen los domingos...
y cuando la muerte llame a mi puerta, la atenderé, como al fin de la lluvia, así no sea para mi;
la sentaré en mi mesa junto al pan y el miedo,
y será la hora de saber si la eternidad no es más que una noche sin sueños ni alba.

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