viernes, 21 de noviembre de 2014

Duermevela I

(A David, mi novio, mi mejor amigo, y mi nakama... te amo infinito!)

Es esta forma de quererte al borde de la desintegración…
Son hilos rojos… es mi pelo y el meñique…


Es lo horrible visto de cerca y nuestra rabia que a veces puede destrozar, es correr a ti porque el mundo aterra, y también es  lo sublime que  seguro huele a tu piel, que es el igual al frío y a la lluvia, al borde y al vértigo. Eres imponente y eres bestia, monstruo con garras y fauces; y son mis ojos muy abiertos y oscuros buscándote todo el tiempo… y a veces me quedo sin aire… y dejo mi cabeza en el infinito que está en tu pecho.  

Tengo frío en la punta de mis dedos pequeños,  y busco tus manos y me enredo como si me pudiese perder,  con miedo de no ver el universo en tus ojos de nuevo,  y de que yo pudiese desaparecer sólo por soltar tu mano… Tengo los latidos del corazón y los pasos muy cortos, camino en puntas de pies junto a ti, apresurándome para poder alcanzarte, para no perderte de vista, para cuidarte cuando la cabeza parece estallarte, cuando el mundo es mucho y nos asedia, están de nuevo mis manos para tu frente…  Y a veces, también me canso y me detengo sofocada para que me saques del mundo, porque no pertenecemos a él, sino que nos pertenecemos el uno al otro… Esta vida y la otra… y todas las vidas de los gatos, las que espero que nos dure estar juntos. Somos reptiles prehistóricos en reposo, abriendo y cerrando los ojos sólo para vernos, lentos, incluso cuando el tiempo deje de ser tiempo.


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