miércoles, 27 de abril de 2011

Las espinas que se clavan ahí donde más duelen...

(Este post es PORQUE SÍ jajajajajaja no querido, no, Yo te advertí que soy mentirosa, sorprendentemente siempre suelo mentir en esos asuntos porque yo no siento... no siento nunca nada )

Si puedo fingir un gemido tanto más un alago, cuidado con mis mentiras que te las estás creyendo, y mi corazón está cerrado pero finjo que te quiero, a ver si por lo menos puedes morir tranquilo. Pero los hombres… ¡Ah! Tan necios, piensan que es verdad y envanecen… y repudian a esta diosa que es manzana y que es veneno. Rojo, Rojo, Rojo!!! Como las cosas nocivas doy advertencia, detente que te quemas… y corres el gran riesgo de estrellarte con mi risa, cuidado que la burla me mueve, también soy hiena, no te fíes de una baby, pelirroja peligrosa dice una canción… pero es que yo no necesito que me alaguen cuando tengo toda la poesía saliendo de mi boca y toda la belleza en mi rostro…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo tube a una pelirroja en mi cama y la verdad no las considero diosas; son muy pretensiosas pero su recuerdo es todo lo que me hace recordar que no son diosas, sino mujeres muy apasionadas

Cristhian dijo...

Sacarse una espina es como sentir un orgasmo tan inolvidable como el primer amor...

Isabel dijo...
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