martes, 30 de marzo de 2010

FÁCIL Y FUGAZ



Básica. Animal, carnívora, caníbal, ten cuidado con tus labios y tu corazón, porque es lo primero que buscan mis fauces, no te fíes de las fieras heridas que lloran y con la misma mirada desgarran, en menos de lo que revolcamos el mundo, se explotan las estrellas, y estallo en gritos, música estridente y agresiva, la voracidad es mi instinto primario, rogaré entonces para que no se encienda la luz ni se acaben los rincones, porque entre las sombras se esconden mis demonios… mis piernas te enredan, mis brazos te arrastran… de verdad quieres salir corriendo ahora?

Salimos a la lluvia, al frio, a la calle, al ruido, a la fealdad (cuidado que no nos toque) la belleza y la furia se anidan entre mis dientes apretados, no hay más pastillas, sólo el humo de la calle, los tragos amargos y las convulsiones, me rio hacia dentro y hacia a fuera, quiero llorar y rodearte con mis brazos que son lazos, y que son cadenas y son látigos… no mires relojes que no tiene caso el tiempo se nos va a pasar en un abrir y cerrar de ojos, en un entrar y salir de mí.

Bestial y crudo te impondrás al final, porque te voy a dejar ganar, porque me voy a inmolar para romper lo que queda de ti, para volver a la nada y de la nada hacernos, como por arte de magia, como se hacen los imaginarios.
Se suben los escalones, se sube la música, el beat, el sudor, la gente como maniquíes extraviados. Un llamado a la cordura se ve interrumpido por una carcajada. Mi nariz sangra sin parar… y tengo un momento de debilidad.
Descalza, sin esos tacones rojos, con el vestido negro levantado a veces por el viento nocturno, subimos otras escaleras, y me encantaría desarmarte la cabeza para saber que hay adentro, pero supongo que no hay poder terrenal que me permita saberlo. Late el corazón, fuerte rápido y sin ayuda, la hecatombe ha comenzado, nos miramos, primitivos y prehistóricos, sin miedo, y entonces el big bang comienza con los firmamentos caídos por la respiración acelerada y fuerte, por los intentos de que no se escape tu olor, de acapararlo, de tomarlo directamente de la piel, de mordiscos y de las sacudidas, de mis caderas que son el eje de este universo creado en medio de tanta violencia. El vértigo y el boom, las garras que se aferran a la nuca que a dentelladas se quieren comer el cuello, entonces me dejo caer, y vuelvo a ser leve y frágil, y dejo que tus fuerzas fusilen lo que empezamos, soy egoísta, soy egoísta y estaba furiosa.

Mis piernas enredan hasta que se acaban las fuerzas y estamos tumbados en la oscuridad acechándonos, tratando de no desaparecer de lo real, de la cama, del piso, de los espejos, si cerramos los ojos tememos no ver al otro al abrirlos, parpadear puede ser un acto para esfumar imaginarios. Estamos multiplicados por toda la habitación, aterra la sensación de no ser único, pero la belleza del reflejo le puede al miedo, es entonces cuando nos encontramos rotos frente a los espejos.

2 comentarios:

Angel dijo...

No te imaginas cuánto admiro tu estilo y tu lenguaje poético!!! Me encanta este escrito y me encanta esta frase:

"si cerramos los ojos tememos no ver al otro al abrirlos, parpadear puede ser un acto para esfumar imaginarios"

Nada mejor para expresar el deseo que todos tenemos de aferrarnos a alguien, no imprta quién sea!

Anónimo dijo...

Me encanto, porque siento que me puedo identificar con una parte de tí...
Nunca dejes de ser tu misma;
nunca dejes de escribir!!

besos,

Jessy