jueves, 3 de diciembre de 2009

cómo se descompone una entidad camaleónica.


(de la serie de cuentos inconclusos)



Estoy herida por lanzas de tiradores invisibles, y afuera la humanidad entera con su rabia y su desprecio, con la cotidianidad y su escándalo, ese calor humano furioso que parece que quisiera tragarse mi carne a dentelladas, mi carne infantil y asustada, para hacerla pagar por querer romper el orden… para convencerla de que su caos es inútil, de que el placer en el mundo del deber es una aspiración insolente. El lugar primero, el vientre infecundo a pesar de tanto sexo, el amor del que llevaba escapando por falta de edad y experiencia hoy toca la guitarra en el sofá, mis manos frías y mi pecho tibio, tarde o temprano tendré que salir.


Veo mi pelo rojo en el espejo y el ejemplar de Joyce junto a mi cama, ¿podría ser yo como esas heroínas borrachas de los cuentos y el rock’n roll? Nunca he querido el destino de esas niñas trágicas, me muevo por caminos inciertos con los ojos cerrados, pero aun así no intento lanzarme al abismo sino que espero la sorpresa de lo que vendrá, he tocado fondo o tal vez no, he estado en la lona con el alma ensangrentada y desfigurada por tantos golpes, pero en las mismas me levanto y recojo los fragmentos, los vuelvo a juntar, quizás no en el mismo orden, quizás componga una Laura nueva en cada caída; una entidad camaleónica, como unos meses puede ser pelirroja, tras otro suceso amanece rubia y quizás hasta con el pelo de noche eterna. Saco mi mejor atuendo y me dispongo a salir a esta ciudad infecta, en este país pestilente, en este continente séptico, en este mundo putrefacto, en este universo desintegrado, en que es imposible escapar porque hasta yo estoy consumida, a sorbos, a mordiscos, como si fuese disfrutado por el resto.


El sol, las calles y el frio, la mañana y el morral con los libros, la fealdad y el paso de los años… ¿cuánto tiempo pasan ellos pensado en la realidad? La escudriñaran de la misma forma enfermiza en la que lo hago por las noches…


¿Subversiva Yo? ¿Será posible? Qué complicado está el asunto, cuando creo que me he equivocado.


Qué extraña es mi suerte.

1 comentario:

Angel dijo...

Lo camaleónico se vislumbra facilmente en las letras que se escriben. Lo camaleónico lo noto en la transformación del contenido de los cuentos, cuando se pasa de la introspección al examen del entorno. Un pesimismo parece invadir ahora tus escritos. Antes eras introspectiva, ahora das un juicio sobre tu entorno... te repugna y eso hace que te preguntes por ti misma. ¿Lo camaleónico hará que des un juicio sobre ti?