sábado, 10 de octubre de 2009

... Repetida y ebria...


Los corazones rotos no tienen tumbas en los pechos de las putas, y seguimos avanzando al abismo, gozamos en el esplendor de la derrota, perdemos la razón por cualquiera, somos carne más que poesía, somos imaginarios y trágicos, los hijos de una época repetida y ebria.


Dios no lo quiera y yo ande jugando con el amor, y con las confabulaciones de las barajas y las mentiras.


La infancia que no se quiere perder, por más que la inocencia se vaya desgastando, y las pastillas, y la música que no para a pesar de que los engranajes se detengan, el humo, lo tóxico, lo sublime, consíguete un juguete nuevo de esos que ya no tienen sentidos.

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