miércoles, 7 de octubre de 2009

de imaginarios, alas e inconciencias...





Niño encantado,
Arrójate por la borda esta noche
Y devora en este festín de carne y sangre
Cuando la cruel corsaria
Enrede las piernas en tu cuerpo con una suavidad perniciosa,
Y con una risa que estalla estrellas y astros inocentes,
Cuidado con los ángeles con el rastro de sangre en la boca.

En la boca que no sirve para hablar esta noche,
Se esconden los miedos y la locura,
La cordura se perdió con cada impulso
Y los gritos ahogados en gemidos,
Los rayos de la luna invadiendo la oscuridad fría,
Te prometo que al final no sabrás si eres bueno o malo,
Porque después de despertar el corazón latirá a otro compás.

Imaginario,
Acaso se te perdió la conciencia,
Ojala no la encuentres,
Y que nos amarren eros y tánatos,
Para que puedas morir donde le decías a mis ojos.

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