martes, 16 de junio de 2009

Isabel


Por: Isabel Bohorquez

Santa Isabel de Hungría estaba ahí, con las rosas púrpura en el manto. La escalera de caracol y el arrepentimiento se los devoraba. Santa Isabel de la inexistencia, todos se disuelven en sus plegarias, afuera… Santa Isabel de los pecados, un cigarrillo y se sumerge en su propio desamparo… toda la noche despierta, cuando todos los excesos se acabaron.

lunes, 15 de junio de 2009

Kali y el libertinaje*

(para Juanito! keep writing!!! http://juanitos-in-love-juanito.blogspot.com/)
Por: Isabel Bohórquez.


La lluvia y los cuerpos, la masa, en todos los pueblos del mundo sin nombre y sin sombra, dejando un rastro de llanto y a pesar de eso perdida para la gente, los parias se esconden hasta perder la noción del tiempo y del yo, hasta del otro. La kalí emergente de ultratumba con sentimientos prehistóricos vagaba una y otra vez por las tierras, con el cuerpo marcado a dentelladas por los mortales y la cabeza extrañando el cielo de Indra, que no fue mejor pero que fue todo lo que conoció, cautiva en todas sus reencarnaciones, inconclusa en todos sus sentidos, hermosa y desafortunada como todas las bellas, todas las princesas hermosas hechas de cristal y de miedo, de flores y terror, que en el fondo se debaten en la desventura con el placer.

La otra aun más vieja y legendaria cargaba el sufrimiento de sus desamores, recogía desvalidos como si su corazón fuera un albergue de beneficencia. Caen cruzadas en la isla de Safo, donde nuestra diosa llega buscando lo que no se le ha perdido.

Safo buscaba como loca a Attys en el rostro del Faón, aquel que se pasaba de cama en cama por su belleza, que fáciles los hombres dice Safo, y kalí en su llanto le responde que fáciles deberían también las mujeres. Safo levanta la mirada para buscar explicación a tan profano comentario, y ve a la hermosa Kalí, la diosa y cortesana expulsada del cielo, que ahora buscaba para sí misma algo más parecido al paraíso terrenal donde pudiera revolcarse en su visión global del pecado y de la salvación, en lo uno y lo completo.

Safo en su lista de delicadezas de un cuerpo considerado por ella frágil y sacro sucumbe hacia la mirada picara de los ojos y la risa macabra de kalí. Sale desesperada en búsqueda de sosiego de sus urgencias más intimas, de sus sueños más horribles, en los que es descarnada, desorientada y ante la perversión cae de rodillas, ya no existe Faón ni Attys, ni ningún amante, no hay rostros, no hay lágrimas, no hay sexos, sólo roces que vienen y van alternados de violentas sacudidas desde el centro de su cuerpo, todas somos muñecas y estamos rotas, claro, como todas las muñequitas en medio de las piernas*.

Safo sola y vacía incapaz de llevar la misma vida que kalí, se lanza del trapecio fuera de la red, en el escenario de alguna ciudad perdida en el corazón de Europa, fría más no inerte, sigue con vida pero con la vergüenza de haber perdido todo, hasta las ganas de morir, o de tirar o de sufrir, una existencia sin nada, ya ni siquiera en el aire, ya lejos del reflector y la muerte.

A lo lejos una kalí burlona y libre de las ataduras de los cielos y las tierras restantes se escapa con Attys y Faón, predicándoles sus palabras infames y placenteras en todas las eternidades y reencarnaciones venideras, hijos de las entrañas del placer, hermosos parias, ya el daño está hecho, el crimen se ha consumado y se larga de ahí a pervertir otras tierras.




* este cuento es un ejercicio de mi clase de producción discursiva, me gustó mucho mi cuento y lo puse en el blog, casi nunca pongo cuentos, pero este me gustó, fue la mezcla de la kali de M. Yourcenar y la Safo de la misma autora.
*fotografía cortesía de Cindy Peña e Isabel Bohórquez.
*N. M en respuesta a mi afirmación de ser una muñeca rota.