martes, 8 de diciembre de 2009

Desintegrada

(Este post es para todos los imaginarios afectados...)
De nuestra época y sus aberraciones, de nuestra fortuna y de la fatalidad de las equivocaciones en estos tiempos están hechas nuestras tragedias, la historia entera plagada de secretos y omisiones, quedamos encerrados en paredes sin aires y los colores se han degradado, que puedo decir entonces… que la nuestra es una edad desesperada y desintegrada.

Si, la desintegración, más severa y tenaz que la de nuestros ancestros, nos amarra la voz a la desesperanza y nos calla de una bendita vez; pobres nuestras almas desamparadas, no han encontrado más refugio que una crueldad permisiva, producto del agotamiento y del cansancio de los hombres y mujeres que ya no luchan porque sencillamente ya no queda más nada porque derramar sangre o sudor, sufrimos por nimiedades ya que las cosas grandes nos dejaron en el piso y sólo podemos ver lo que está en nuestras narices y dejamos de soñar con lo que está más allá.

El vacio de mi época quizás se parece al de las anteriores, pero está agravado por el peso de la repetición, es un suplicio mayor por el peso del retorno sobre los errores generacionales, por el absurdo de volverlos a cometer, por la desazón que da la impresión de no haber aprendido absolutamente nada… espejo tras espejo, y todos quebrados.

Desempolvando los libros de mis culpas y mis errores predilectos busco la belleza en las caídas de pie, y la vergüenza del lodo embarrando el rostro. Las maldiciones de nuestros ancestros nos cobijan porque seguimos revolcándonos en sus actos profanos. Es así como el paraíso se ha perdido a nuestros ojos y los átomos de nuestras almas se transforman para que corrijamos lo incorregible. Tantas reencarnaciones inconclusas.

Es lunes por la mañana y la ciudad devoradora me absorbe. Tratando de no vivir a destiempo, tratando de desaparecer y al mismo tiempo luchando por la permanencia, el hastío es una fuerza poderosa, me hace desistir de importantes empresas, y recuerdo entonces que todo se queda a medias… estoy hastiada, estoy agotada, estoy repetida…

Va de un lado a otro la gente, palpitante y nerviosa, siempre vigilante la gigantesca masa que incrimina y además es verdugo, que juzga y calcula, que mide y culpa. La espantosa muchedumbre me hace sentir mareada, me siento menos humana y más vil, minimizada, llevada por el género y la especie hacia la comunión de la pérdida de identidad.

¿Pero no es acaso la masa una conjunción de individuos? Pero si se acercan demasiado va uno perdiendo la calidad de lo único, de la unidad, no de estar juntos, sino de la unidad de lo uno, del singular, ¿pero la masa es singular? Si, claro, es un monstruo, uno sólo al fin y al cabo, un monstruo que se devoró al resto de los otros, rompió sus límites y los fundió…

“en el otro” y al mismo tiempo para nosotros somos tragados por la masa y ayudamos a su fuerza devoradora a ingerir el resto de los individuos, la multitud, la sociedad, la masa, el conjunto, la gente, la muchedumbre… El único plural sería pues “las personas”, el descubrimiento me lleva a la misma sensación de vértigo, lo demás, el resto, sus ojos se tuercen y se retuercen, los murmullos se multiplican.

La masa homínida que se fabrica de pedazos de humanos desilusionados, somos un cúmulo de condiciones, de restricciones y de temores, ¿quién entonces pagará el rescate por lo que queda de mí o de alguno de ustedes? Me siento secuestrada, diluida y alienada, siento la electricidad desastrosa en el ambiente, calculando metro a metro el espacio vital, que ya se está volviendo en centímetros, midiendo el volumen de mi voz para que no se ahogue ante la gritería que quiere sobresalir, cambiando los compases para no sonar desesperada, buscando los pedazos de mi cuerpo diseminado en la calle, en la universidad, en las camas, en los brazos de otros…

En estos tiempos en los que el amor y el individuo son sólo una leyenda urbana, me he dedicado a buscar las salidas de emergencia, las vías de escape, rompo el cristal y expulso mi imagen desintegrada, traicionada y desmembrada. .. Por lo menos aún respiro, así sea sólo por un impulso masoquista o quizás por la persistencia de mis latidos que se rehúsan a dejarse devorar.


Ya sé, me estoy echando la soga al cuello, estoy sumergiéndome con el secador en la tina, estoy buscando lo que no se me ha perdido y por el otro lado voy extraviando mis malas intenciones, tengo al as de espadas y al de corazones, y en los oráculos las torres caídas y las emperatrices que me acusan, me hacen correr y en un acto clásico de mi naturaleza me arrojo por la borda atándome a lo más pesado… mi equipaje.


Me cansé de ir contracorriente y me ahogo en el mar antes que en la gente y vagabundeo con los gatos antes de caminar con los callejones llenos de los monstruos desechados del postmodernismo… ¿es acaso condenable mi elección?

Un último respiro en la calle fría cuando la jornada laboral termina, salen los empleados, salen las maquinas, salen los épsilon a buscar el soma, a buscar el sosiego de la supervivencia y a descansar en paz cada noche… mueren cada vez que tocan la cama, andan moribundos de lunes a viernes, y los fines de semana en un bar o discoteca al parecer están vivos…

Pero… ¿a dónde pienso huir si con la paridera ya no hay espacio ni para respirar? Un ser humano más en el planeta… invadida, atrapada, asfixiada, nos arrebatan los sueños y las ilusiones para tratar de repartirlas equitativamente, pero somos tantos que quedamos con la miseria y las ilusiones rotas… ¿no te da claustrofobia? Los nuestros son tiempos claustrofóbicos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

With the lights out...


(De la serie de los inconclusos)




Música pa' lavar mis lagrimas... y las lagrimas pa' desatar el nudo de mi garganta... esperando... la mañana es más extensa cuando uno más tristeza siente, las cosas son eternas en el olvido y lo trascendental se hace polvo cuando se pierde lo sublime… lo bello queda encerrado en las estanterías de cristal de la memoria de la humanidad y mi presencia pasajera se quedó recluida en acontecimientos diminutos… cuanto hace que tu corazón se rompió por última vez? With the lights out it’s less dangerous… y se empieza ella a mover por otras eternidades… su espalda en contraluz se ve en los espejos… tan pequeña tan frágil… llena de dolores la observo indolente… me ignora en el momento más intimo y mis manos trataron de atraparla… lamentablemente… es como lagrimas entre las manos se escurren y desaparecen y luego se secan como si nunca hubiesen pasado por ahí… esa piel de pequeña criatura… su mirada de indiferencia… no te escapes en la hora más negra… no te duermas cuando tengo mis pesadillas frescas y los horrores que me buscan como dragones que se aferran a mis tobillos.




(prometo terminar esto algún día)

jueves, 3 de diciembre de 2009

cómo se descompone una entidad camaleónica.


(de la serie de cuentos inconclusos)



Estoy herida por lanzas de tiradores invisibles, y afuera la humanidad entera con su rabia y su desprecio, con la cotidianidad y su escándalo, ese calor humano furioso que parece que quisiera tragarse mi carne a dentelladas, mi carne infantil y asustada, para hacerla pagar por querer romper el orden… para convencerla de que su caos es inútil, de que el placer en el mundo del deber es una aspiración insolente. El lugar primero, el vientre infecundo a pesar de tanto sexo, el amor del que llevaba escapando por falta de edad y experiencia hoy toca la guitarra en el sofá, mis manos frías y mi pecho tibio, tarde o temprano tendré que salir.


Veo mi pelo rojo en el espejo y el ejemplar de Joyce junto a mi cama, ¿podría ser yo como esas heroínas borrachas de los cuentos y el rock’n roll? Nunca he querido el destino de esas niñas trágicas, me muevo por caminos inciertos con los ojos cerrados, pero aun así no intento lanzarme al abismo sino que espero la sorpresa de lo que vendrá, he tocado fondo o tal vez no, he estado en la lona con el alma ensangrentada y desfigurada por tantos golpes, pero en las mismas me levanto y recojo los fragmentos, los vuelvo a juntar, quizás no en el mismo orden, quizás componga una Laura nueva en cada caída; una entidad camaleónica, como unos meses puede ser pelirroja, tras otro suceso amanece rubia y quizás hasta con el pelo de noche eterna. Saco mi mejor atuendo y me dispongo a salir a esta ciudad infecta, en este país pestilente, en este continente séptico, en este mundo putrefacto, en este universo desintegrado, en que es imposible escapar porque hasta yo estoy consumida, a sorbos, a mordiscos, como si fuese disfrutado por el resto.


El sol, las calles y el frio, la mañana y el morral con los libros, la fealdad y el paso de los años… ¿cuánto tiempo pasan ellos pensado en la realidad? La escudriñaran de la misma forma enfermiza en la que lo hago por las noches…


¿Subversiva Yo? ¿Será posible? Qué complicado está el asunto, cuando creo que me he equivocado.


Qué extraña es mi suerte.

sábado, 31 de octubre de 2009

Good boys don't like bad girls...

(Este texto lo escribí hace un año, este post es para Lau y para agatha, y para otros tantos que somos culpables, para los imaginarios y nunca para los reales... y como diría Montserrat Ordoñez, quiero ser una niña mala)
Afuera la alarma de un carro no cesa, sonido insoportable en la mitad de mi noche larga… si relajo los dientes en pleno embale, puedo sentir el vacio y el desamparo, trato de mantenerlos así, y trato de entender cuál es el problema conmigo. Todo es mera lisonja, mi rostro frio y agudo se clava en el espejo y quizás nunca me había visto más linda qué en este momento de desamparo. Soy de cristal o de hielo, no tengo idea. Siempre hablo de mi porque el resto del mundo ha perdido interés para mi… todos son tan feos tan burdos, y este comentario es tan superficial, pero no por eso absurdo.


Tenemos estados de conciencia diferentes, la mía está ausente y la de él es política y religiosamente correcta. La mía se pierde, no discierne el mal y el bien, la de él es una espada aguda que corta limites y conceptos, estar bien, pero ¿cómo? ¿Acaso estoy mal? El ve al infierno donde yo veo la diversión. No sé quien es infeliz, o no sé, más bien si la felicidad sea una condición estrictamente necesaria para vivir.


Respiro profundo para parar un poco la taquicardia. Mi corazón quisiera salir por mi boca, vomitado, con toda la inmundicia que dice que tengo. Quiere jugar con fuego… pero no es temerario, el siente miedo de quemarse, cuando uno juega con fuego, no está pretendiendo no quemarse, sino vencer el miedo al dolor, lidiar la quemadura… sin lamentaciones, sin nada…. Odio que me desordenen los juguetes.


Juzgo con mis reglas, como todo el mundo, lo que pasa es que la mías son sorprendentemente divergentes, mientras las de ellos guardan cosas en común las mías son totalmente diferentes, sus reglas convergen en numerosos momentos, las mías no, o por lo menos no con las de ellos. El no me entiende, el se asustó.


Ayer me tomaba de la mano y pretendía llevarme al cielo…. ¿Se le olvido que no me dejan entrar allí? El no me mira más… se dio cuenta de que nunca voy a ser la que les presentan a los papás. Yo soy de esas niñas que nadie mira con buenos ojos, pero que eso sí, todo el mundo mira.
Quiero que me critiques menos y me quieras más. Quiero que digas menos cosas correctas y más cosas obscenas. Me gustaría verte despeinado, me gustaría verte rompiendo el orden. Yo rompí las reglas, el orden y hasta el desorden.


“No te equivoques”… carajo! Nunca había escuchado semejante barbaridad… ni siquiera se compara con las que salen de mi boca. No me gusta el sexo me gusta hacer el amor-dice- y a mí se me revuelve la panza y de dientes para fuera le digo: ay! Qué lindo.


Si claro, como si yo me guardara para el príncipe azul. Los príncipes azules en mi vida se volvieron caballeros negros… porque son más interesantes. Pero siempre he tenido el gusto por las cosas imposibles, y los niños buenos son la cosa más imposible. El tonto no aparece, debe estar con su niña buena, y por andar pendiente de él, le perdí la pista a mis niños malos, ahora me quedé sola y con ganas de llorar.

Yo no quiero ser buena, pero él no puede aceptarme así. Ni siquiera él es bueno, porque si fuera tan bueno como dice que es, no hubiese pensado nunca en acostarse conmigo. Y manchar la imagen de su niña buena. La que cuida y la que quiere, la que no es impía como yo. Nadie es tan bueno como se cree…


Heme aquí despierta por un sujeto que si juega conmigo, es porque yo se lo permití. A veces tiendo a creer que la gente tiene derecho a su revancha contra mí. Que sólo en algunas ocasiones debo darles el beneficio del desquite. Está bien… pero termina pronto y por favor no tanto dolor aunque no imploraré piedad.

domingo, 18 de octubre de 2009

Mis recuerdos al sol...


(Este texto fue el primero que escribí para Jairo, una mañana lluviosa de lunes, para recordar mis escritos pasados los años... sé que lo quiero!)


Mucho sol, suelo odiar los lunes, especialmente si son festivos, esa fastidiosa estela de los días pasados que ya sean más infelices o no, siguen dejando ese sabor amargo en la boca, una boca mitad de cielo, mitad de agua, infinito y hermoso, uno espera y él es perfecto, unas cuantas imágenes de un sólo cuento entonces las hadas existen, mis pies están fríos, mis pies siempre están fríos, y estoy haciendo sonar el cascabel de mi cuello, afuera la infamia se devora el mundo, y los infames surgen, se aman en la infamia y se comen los corazones a bostezos, lo único que puedo hacer es impedir que el mundo me coma. Esperar con el alma de madrugada, buscar en las sombras, tanteando, lo que siempre espere, uno ya no quiere caerse, pero como todo hay que hacerlo, el sol ha bajado, no como el domingo anterior, tenía mucho frío y no paraba de llover, un perro pasa afuera de la casa, como siempre no importa lo que muera, siempre viene la vida. La sangre se detuvo y puedo dejar de llorar, y cuando vuelva a llorar, sabré que los corazones se hacen fuertes, no quiero seguir dormida, y sabré que da igual llorar y no hacerlo, todo pierde un poco de todo, y la noche será larga sin cigarrillos, pero estaré feliz… sabré que lo quiero.


21 junio del 2006

jueves, 15 de octubre de 2009

¿Qué podemos hacer si lo que hay que tener es lo que no tenemos?*



(Post para Lili y para Juan, porque nuestra tristisíma trinidad no se extinga, te voy a extrañar tanto mi juanito, pero igual te visito en tu casa... sigue escribiendo que es lo que mejor haces (si es que no es lo único que sabemos hacer...))


“Así es la vida, la jodida”** de Bunbury… a unas horas de ver el escenario, de borrarme de la faz de la tierra con música, se me revuelve el estomago y las lagrimas, pero no se me corre el maquillaje… los corazones diferentes se encuentran y se alcahuetean… todos somos cómplices es sólo que para mis dominios los cómplices se vuelven un asunto escaso porque sólo sirven los valientes y los descarados…

El destino nos dará más días, la soledad del alma la compartimos nosotros, los disfrazados, los enfrentados, los que no vamos a decir lo mismo y de antemano no estamos convencidos, el abandono, el desamparo y el desorden… nos quedan los paraísos artificiales y literarios… no te marchas… y en el rincón más oscuro de mi negro corazón, en la mala hora cuando ya no puedo seguir burlándome de salirme con la mía, de salir invicta, te busco, por ahí en las terrazas y en las fogatas… con las fragilidades y los secretos… nuestra tristísima trinidad no se ha consumido…


*Nacho Vegas. En lugar del amor.
**Enrique Bunbury. Adiós, compañeros, Adiós.
*** En la foto, de izquierda a derecha, Juan David Ortiz, Liliana Ávila, Isabel Bohórquez.

sábado, 10 de octubre de 2009

... Repetida y ebria...


Los corazones rotos no tienen tumbas en los pechos de las putas, y seguimos avanzando al abismo, gozamos en el esplendor de la derrota, perdemos la razón por cualquiera, somos carne más que poesía, somos imaginarios y trágicos, los hijos de una época repetida y ebria.


Dios no lo quiera y yo ande jugando con el amor, y con las confabulaciones de las barajas y las mentiras.


La infancia que no se quiere perder, por más que la inocencia se vaya desgastando, y las pastillas, y la música que no para a pesar de que los engranajes se detengan, el humo, lo tóxico, lo sublime, consíguete un juguete nuevo de esos que ya no tienen sentidos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

de imaginarios, alas e inconciencias...





Niño encantado,
Arrójate por la borda esta noche
Y devora en este festín de carne y sangre
Cuando la cruel corsaria
Enrede las piernas en tu cuerpo con una suavidad perniciosa,
Y con una risa que estalla estrellas y astros inocentes,
Cuidado con los ángeles con el rastro de sangre en la boca.

En la boca que no sirve para hablar esta noche,
Se esconden los miedos y la locura,
La cordura se perdió con cada impulso
Y los gritos ahogados en gemidos,
Los rayos de la luna invadiendo la oscuridad fría,
Te prometo que al final no sabrás si eres bueno o malo,
Porque después de despertar el corazón latirá a otro compás.

Imaginario,
Acaso se te perdió la conciencia,
Ojala no la encuentres,
Y que nos amarren eros y tánatos,
Para que puedas morir donde le decías a mis ojos.

lunes, 7 de septiembre de 2009

A mis oráculos...


(Este post es para Agatha al otro lado del espejo o donde quiera que se encuentre)

Love me! hate me! A quién le importa mientras mi figura te baile en la cabeza todo el día, mientras delires con ahorcarme mientras tiramos y yo me rio descaradamente… matarme y amarme, que me importa si puedo torturarte con la idea de mi cadáver aun caliente en la tierra… soy veneno de ese que no mata de una, sino que te hace descender al fango de aromas agridulces que tiene mi guarida, después de todo ¿a dónde podrías ir si no es aquí?

Soy demasiado pequeña para la bestia que llevo dentro y no hay rock por estruendoso que sea que aplaque a este monstruo que me palpita en la entrañas, que se traga a los hombres y luego mientras duermen y el crimen se ha consumado se larga para que no la vean desmaquillada. No prendo la luz porque he adquirido la facultad de ver en la oscuridad, encuentro mis bragas con facilidad y me escurro entre las gotas de lluvia frías que me recuerdan que siempre ando sola para no espantar, puedo bailar y puedo cantar, puedo ser todo y nada, lujo que me doy claro porque soy bella, las otras plebeyas no tienen más opción que ser lo que ya son y punto.

Ya es demasiado tarde para uno ponerse a contar historias de lo que yo era cuando era moralmente correcta, aunque creo nunca haberlo sido. Tengo los pies pequeños y la piel fría, pálida a ciertas horas del día, el cuello largo y elegante y las mano pequeñas que se lastiman con nada, la caderas anchas y una bonita cintura, mi pelo es purpura por el tinte y se cae el color a chorros por mi cuerpo cuando me baño. De mi boca salen cosas que quiero y no debo decir, y odio demasiado la idea de trabajar.

Se hace tarde y la niña buena se va a dormir, pienso en cobrarlo, ¿qué más da? Si lo doy gratis ¿por qué no? Pero no me gustan los comercios sexuales a la hora de la verdad porque implican cierta posesión verdadera de mi cuerpo inmaculado con el que revuelco a los hombres haciéndoles pensar que siempre me aventajan, hace rato deje de deslumbrarlos con mi inteligencia, y empecé a deslumbrarlos con la de ellos, la tengan o no.

Ahorita mismo ya es demasiado tarde, y aunque piensan que he bebido demasiado, es todo una total mentira, ellos creen que bebo, y a mi no me interesa desmentirlo, mientras ellos se caen yo me voy a mi casa. No todos me gustan, y no a todos los que me gustan los quiero, tengo muchas caras para la cantidad de espejos que tienen las habitaciones, los bares y los baños. Siempre me he sentido perdida y la gente llega a creer que trato de emular alguna heroína de algún libro, ¿la verdad? No, yo conozco mi destino, la suerte se echó hace mucho tiempo y yo no quise cambiarla.

martes, 16 de junio de 2009

Isabel


Por: Isabel Bohorquez

Santa Isabel de Hungría estaba ahí, con las rosas púrpura en el manto. La escalera de caracol y el arrepentimiento se los devoraba. Santa Isabel de la inexistencia, todos se disuelven en sus plegarias, afuera… Santa Isabel de los pecados, un cigarrillo y se sumerge en su propio desamparo… toda la noche despierta, cuando todos los excesos se acabaron.

lunes, 15 de junio de 2009

Kali y el libertinaje*

(para Juanito! keep writing!!! http://juanitos-in-love-juanito.blogspot.com/)
Por: Isabel Bohórquez.


La lluvia y los cuerpos, la masa, en todos los pueblos del mundo sin nombre y sin sombra, dejando un rastro de llanto y a pesar de eso perdida para la gente, los parias se esconden hasta perder la noción del tiempo y del yo, hasta del otro. La kalí emergente de ultratumba con sentimientos prehistóricos vagaba una y otra vez por las tierras, con el cuerpo marcado a dentelladas por los mortales y la cabeza extrañando el cielo de Indra, que no fue mejor pero que fue todo lo que conoció, cautiva en todas sus reencarnaciones, inconclusa en todos sus sentidos, hermosa y desafortunada como todas las bellas, todas las princesas hermosas hechas de cristal y de miedo, de flores y terror, que en el fondo se debaten en la desventura con el placer.

La otra aun más vieja y legendaria cargaba el sufrimiento de sus desamores, recogía desvalidos como si su corazón fuera un albergue de beneficencia. Caen cruzadas en la isla de Safo, donde nuestra diosa llega buscando lo que no se le ha perdido.

Safo buscaba como loca a Attys en el rostro del Faón, aquel que se pasaba de cama en cama por su belleza, que fáciles los hombres dice Safo, y kalí en su llanto le responde que fáciles deberían también las mujeres. Safo levanta la mirada para buscar explicación a tan profano comentario, y ve a la hermosa Kalí, la diosa y cortesana expulsada del cielo, que ahora buscaba para sí misma algo más parecido al paraíso terrenal donde pudiera revolcarse en su visión global del pecado y de la salvación, en lo uno y lo completo.

Safo en su lista de delicadezas de un cuerpo considerado por ella frágil y sacro sucumbe hacia la mirada picara de los ojos y la risa macabra de kalí. Sale desesperada en búsqueda de sosiego de sus urgencias más intimas, de sus sueños más horribles, en los que es descarnada, desorientada y ante la perversión cae de rodillas, ya no existe Faón ni Attys, ni ningún amante, no hay rostros, no hay lágrimas, no hay sexos, sólo roces que vienen y van alternados de violentas sacudidas desde el centro de su cuerpo, todas somos muñecas y estamos rotas, claro, como todas las muñequitas en medio de las piernas*.

Safo sola y vacía incapaz de llevar la misma vida que kalí, se lanza del trapecio fuera de la red, en el escenario de alguna ciudad perdida en el corazón de Europa, fría más no inerte, sigue con vida pero con la vergüenza de haber perdido todo, hasta las ganas de morir, o de tirar o de sufrir, una existencia sin nada, ya ni siquiera en el aire, ya lejos del reflector y la muerte.

A lo lejos una kalí burlona y libre de las ataduras de los cielos y las tierras restantes se escapa con Attys y Faón, predicándoles sus palabras infames y placenteras en todas las eternidades y reencarnaciones venideras, hijos de las entrañas del placer, hermosos parias, ya el daño está hecho, el crimen se ha consumado y se larga de ahí a pervertir otras tierras.




* este cuento es un ejercicio de mi clase de producción discursiva, me gustó mucho mi cuento y lo puse en el blog, casi nunca pongo cuentos, pero este me gustó, fue la mezcla de la kali de M. Yourcenar y la Safo de la misma autora.
*fotografía cortesía de Cindy Peña e Isabel Bohórquez.
*N. M en respuesta a mi afirmación de ser una muñeca rota.

lunes, 20 de abril de 2009

echándome la soga al cuello

(este post es para mi hermano, Moncho)
Por: Isabel Bohórquez.
Echándome la soga al cuello… como siempre va mi reflejo por ahí buscando lo que no se le ha perdido, siempre va de lio en lio, de desamor en desamor y al final la nada; peor entonces hasta sus ansias se anulan. Me veo dispersa en retornos eternos… con el abismo cada vez más cerca. Vértigo profundo de los dientes para dentro y ya no hay forma de impresionarme.


La tarde enrarecida por nostalgias de lo que existía antes de la concepción, el amor es una cuestión más nociva. Tomo mi abrigo y me voy a la calle de las baja pasiones*, igual que lo haría en cualquier madrugada abandonada al borde del abismo de las carcajadas infinitas… pequeñas manos y pequeños pies que se mueven buscando lo de siempre… los caminos torcidos, como sueñan y como se retuercen al mismo tiempo… mil caras y aun más tragedias.


Si vas a andar conmigo, seas quien seas… no importa mucho… pero debes olvidar todas las enseñanzas anteriores porque de nada sirven para andar junto a mi… todo lo aprendido debe ser borrado para poder huir a mi lado… no necesitas aprender nada nuevo… no, no es para que tengas que aprender mis costumbres, es para que no tengas terrores ajenos ¡bah! Ya da igual…


Los terrores y espantos de las vidas siguientes, de las reencarnaciones inconclusas, de las pasiones inconexas… ¿dónde putas estamos a estas alturas de la vida? La vida tiene también sus momentos bajos… pero el caso es que el tiempo apremia y nosotros ahí… muy nihilistas y hasta de fiesta… de vainas raras construimos nuestros mundos y de otras tantas lo destruimos, me voy por los lados, por los huecos… y termino siendo como el agua entre los dedos.


Pasajera me levanté de la fuckin´ cama, y Nacho Vegas por ahí cantando la de los días extraños**… eso no ayudó mucho… pero igual sin el sonsonete de la música me detendría fatalmente… la impunidad nos acecha demasiado y las muertes nos muerden los tobillos como serpientes pecadoras… bueno… de ser pecadoras son como hermanas nuestras… el tinto de las mañanas es supremamente importante para fomentar la monotonía… y el alivio que me causa permanecer en las cobijas no tiene precio… el despertador perturba, eso le recuerda a uno que está por ser tragado entero por la multitud y su lugar en ella.


La calle ruidosa y parezco de mentiras, leve y furiosa, flotando por los caminos torcidos… buscando refugios de la tempestad de lo ordinario, un libro de Joyce y la voluntad de leer, debo confesar que hay días en los que hasta los libros me pesan… hoy es uno de esos… o quizás no… mis aversiones académicas y los salones llenos de rumores… los apuntes maltrechos, para qué si igual todo se me olvida…


Un choque y levanto los ojos para darme cuenta de que si conozco al otro, Germán me da un abrazo, de esos que me recuerda que compartimos una soledad que nos hace hermanos; y me voy por los rincones pensando en mis amados cómplices… por ahí Gregorio debe haberme olvidado… es normal… las cosas en desuso se olvidan… el salón me da mareo y pienso en como evadirlo… la vida moderna y todos sus requerimientos y yo que no puedo cumplir nada… no llego temprano… siempre me traiciona eso del espacio y el tiempo… me pierdo en los espejos buscando a las otras Isabeles…


Todo lo que ya no tuvo sentido no lo va adquirir ahora… ¡ya lo que fue, fue y punto! Las vainas son y no son al mismo tiempo, no hay pretextos para acercarse a la gente… y se nos agotaron los textos para abordar conversaciones normales, ¡mejor dicho, aquí todo se jodió! Se nos acabó el espacio… de tanta paridera, cada minutico nace un personaje nuevo, un infeliz o quizás un feliz, el caso es que es otro pequeño que no tendrá ni una oportunidad, ni ilusiones, porque con tanta paridera, ya ni las ilusiones alcanzan para todos, ¡no hay cama pa’ tanta gente!


Y los corazones que vagan por ahí desprotegidos corren el riesgo de convertirse en alimento de cuervos y lobos… y los paraguas no sirven para eso… me quede without a shelter… y eso si que me preocupa… porque siempre tuve bastanticos escondites.


Señorita Agatha levante los ojos para no ver lo que queda en la tierra… me dio por pensar harta basura en la clase… estaba tan distraída… que Isabel por error se me quedó del otro lado y Agatha fue la que bajo… toca esperar el próximo portal abierto a ver si las cambio.


No sé nada de nada… la universidad me da desesperación… pero pues… toca… bonito momento el que se me da para q una ráfaga de pensamientos divagados se me mezclen en la conciencia… conciencia corrupta… el tinto… no, hoy no… quiero comer algo dulce…


Perdiendo kilos y tiempo… que difícil encontrar lo que debería hacer… por eso ando sola para evitar daños a terceros… se me fue la mañana pensando pendejadas y las cosas serias no aparecen… un presentimiento de desastre en tan tranquilo mundo…


Todo el tiempo la tragedia nos espera, nos acecha… y así vivimos… con el miedo, atragantándonos… ¿se me borrarán algún día los pecados cometidos? No quiero pagar por mis actos… y ya no tengo idea de donde estoy ¡ah! Si, en la calle de las bajas pasiones… que anónima soy aquí… tengo que anularme o quizás sólo ponerme un poco de maquillaje… las heridas abiertas me arden más aún en este día sin rumbo…
*derivado de la idea de E. Bunbury de la ciudad de las bajas pasiones (canción).
** canción del disco el tiempo de las cerezas. Dias extraños.

sábado, 3 de enero de 2009

Siempre tiendo a no huir a tiempo.

Por: Isabel Bohórquez.
(Este post es para Cindy)

Vivo diciendo que no quiero quedarme para ver el final, pero luego no tengo la vida tranquila y no duermo por no perderme la noche... tratando de pensar frente al espejo si todo lo que se fue se es todavía por la estela de un pasado que te hace y te deshace... pronto será de día... el tiempo se me pasa en pensar q todo tiempo pasado... no fue mejor pero como pesa... uno lo piensa una y otra vez y luego se queda con la idea del túnel de Sábato y termina por aceptar lo que dice Castel y repite que no todo tiempo pasado fue mejor, sino fuera porque el presente es tan desgarradoramente horrible...

Hay hombres desgarradoramente estúpidos, por cierto.

Esa berraca costumbre de no huir a tiempo y dar oportunidad tras oportunidad es la que me tiene jodida...

Bah! mejor me voy para la calle de las bajas pasiones a pensar que como dice Bunbury quizás no han sido bastantes canciones de madrugada... Por ahí... Segurita como camino siempre por caminos inciertos y medio torcidos...
(En esta foto: arriba Cindy Peña, abajo Laura Isabel Bohórquez.)